Cómo estudiar para un examen de matemáticas (y por qué solo leer no funciona)

Una guía práctica para estudiar matemáticas de verdad: por qué leer los apuntes no basta, cómo practicar bien y qué hacer los días antes del examen.

Karen Córdova R.

6/18/20263 min read

woman in blue denim jacket holding white paper
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Muchos estudiantes me dicen lo mismo después de un examen de matemáticas que les fue mal: "pero profe, si yo sí estudié, leí todo el cuaderno". Y ahí está el problema. Las matemáticas no se estudian leyendo, se estudian haciendo. En este artículo te explico cómo estudiar de una forma que de verdad funcione, basándome en lo que veo que les sirve a mis estudiantes.

Por qué leer los apuntes no es suficiente

Cuando lees un ejercicio ya resuelto, todo parece fácil y claro. Tu mente reconoce los pasos y piensa "sí, lo entendí". Pero entender cómo alguien más resolvió un problema no es lo mismo que poder resolverlo tú solo, con la hoja en blanco y sin ver la respuesta. Es como ver a alguien andar en bicicleta: por más que lo mires, no aprendes hasta que te subes tú. En el examen no vas a leer, vas a resolver, así que así es como tienes que estudiar.

La técnica que de verdad funciona: resolver sin mirar

La mejor forma de estudiar matemáticas es esta: toma un ejercicio que ya hiciste en clase, tapa la respuesta y trata de resolverlo tú solo desde cero. Si puedes, perfecto, pasa al siguiente. Si te trabas, recién ahí miras la solución, entiendes dónde te equivocaste, y vuelves a intentar el mismo ejercicio otra vez sin mirar. Ese "volver a intentar sin mirar" es el momento donde realmente se aprende.

Estudia por tipos de problema, no por cantidad

No se trata de hacer 50 ejercicios iguales. Es mejor identificar los distintos tipos de problema que pueden venir y practicar al menos dos o tres de cada tipo. Por ejemplo, si el examen es de triángulos, asegúrate de practicar un problema donde te pidan un lado, otro donde te pidan un ángulo, y otro que combine pasos. Así llegas preparado para cualquier variante, y no solo para la que más repetiste.

El error de estudiar todo la noche anterior

Estudiar matemáticas la noche antes, de corrido y hasta tarde, es de las peores ideas. El cerebro aprende mejor en ratos cortos repartidos en varios días que en una sola sesión larga y cansada. Es mucho más efectivo practicar 30 minutos durante cuatro días que cuatro horas la última noche. Si ya estás a un día del examen, al menos duerme bien: un cerebro descansado resuelve mejor que uno agotado que se quedó hasta la madrugada.

Un truco que recomiendo a mis estudiantes: enseñarle a alguien

Si quieres saber si de verdad entendiste un tema, explícaselo a otra persona: un compañero, un familiar, o incluso en voz alta a ti mismo. Cuando intentas explicar cómo se resuelve algo, te das cuenta enseguida de qué partes dominas y cuáles todavía no. Si te trabas explicando, ahí está justo lo que te falta repasar. Es una de las formas más rápidas de descubrir tus puntos débiles antes de que lo haga el examen.

Comprueba tus respuestas mientras practicas

Cuando estés practicando en casa, es útil verificar si tus resultados están bien para no aprender los pasos equivocados. Puedes usar las calculadoras de este portal, como la calculadora de ecuaciones o la científica, para comprobar tus respuestas después de resolverlas tú mismo. Eso sí: úsala para verificar, no para resolver por ti, porque la idea es que el examen lo rindes tú, no la calculadora.

Estudiar matemáticas bien no es cuestión de pasar horas con el cuaderno abierto, sino de practicar de la forma correcta. Resolver sin mirar, repartir el estudio en varios días y comprobar tus resultados te va a dar mejores notas que leer mil veces los apuntes. Y lo mejor: vas a llegar al examen con confianza, no con nervios.

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